Castillo de Tornos

El Castillo de Tornos, de época medieval , se construyó en lo alto de un cerro a 1109 metros sobre el nivel del mar, unos 100 metros por encima de la altitud del pueblo, por lo que era un lugar privilegiado para vigilar la llanura del campo de Bello, la laguna de Gallocanta e incluso las tierras limítrofes castellanas. Por su proximidad con la frontera con Castilla, tuvo gran relevancia en la defensa de la frontera de Aragón, protegiendo en más de una ocasión las aldeas de Daroca del enemigo castellano.

Muros del Castillo de Tornos.

Para la edificación del Castillo se aprovecharon restos de materiales de un poblado celtibérico, de los que apenas quedan restos visibles en la actualidad. De las construcciones medievales se conservan las ruinas de tres torreones y un muro, además de un pasillo de roca que comunica las dos terrazas y un aljibe que Pedro IV ordenó construir en el siglo XIV.

Tenemos noticias de la existencia del Castillo ya en el año 1200, ya que la reina Sancha lo donó a Pedro II, su hijo. Nos consta que Jaime II mandó repararlo a finales del siglo XIII, consciente de la importancia estratégica de este enclave, que servía para defender a las poblaciones cercanas de las incursiones de los almogávares que vivían en Herrera de Ojos Negros y que robaban y cautivaban a algunos vecinos de Tornos.

A mediados del siglo XIV, la Corona Aragonesa recibió un apoyo importante de manos de Tornos cuando sus habitantes defendieron su Castillo de los rebeldes unionistas que intentaron un asedio desde el vecino castillo de Berrueco. Este fue uno de los últimos momentos en que el Castillo tuvo cierta relevancia histórica. Por desgracia, a medida que fue perdiendo su utilidad defensiva, el castillo ha ido desmoronándose.

Imagen aplanada de una imagen de 360º (photosphere) de Tornos desde el Castillo.
Tornos desde el Castillo. Ver imagen en 360º photosphere.

Hay numerosas leyendas y romances en torno al Castillo. Una de ellas cuenta que un trovador llegó a Tornos cantando una copla en contra del rey de Aragón sin caer en la cuenta de que el castillo era dependiente del rey y sus habitantes realistas. Se dice que el alcaide no tuvo piedad y ordenó ahorcar al trovador junto a su laúd. Posiblemente el lugar donde el juglar recitó sus coplas es el actualmente conocido como El Romanzal, en la intersección entre la Calle Baja y el Camino de la Serna.

Otra de las creencias populares habla de la existencia de un túnel que unía el castillo con la fuente que hay a la entrada del pueblo por la carretera de Bello. Este pasadizo todavía no ha sido descubierto.

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